Una intervención dental rutinaria puede acabar en una pesadilla si provoca un daño nervio dentario dental permanente. La lesión del nervio dentario inferior o del nervio lingual durante extracciones de cordales, colocación de implantes o incluso una anestesia troncular mal administrada genera consecuencias graves: pérdida de sensibilidad en el labio, la barbilla o la lengua, dolor crónico y dificultades para comer o hablar. Si te encuentras en esta situación, debes saber que puedes reclamar una indemnización cuando el daño se haya producido por una actuación negligente del odontólogo.
Anatomía del nervio dentario inferior y el nervio lingual
Para comprender la gravedad de estas lesiones, conviene conocer la anatomía básica. El nervio dentario inferior es una rama del nervio trigémino que recorre el interior de la mandíbula a través del conducto mandibular. Se encarga de la sensibilidad de los dientes inferiores, la encía, el labio inferior y la barbilla. Por su parte, el nervio lingual discurre por el suelo de la boca y proporciona sensibilidad a los dos tercios anteriores de la lengua, incluida la percepción del gusto.
Ambos nervios se sitúan en zonas de trabajo habitual del odontólogo, especialmente durante la extracción de terceros molares (muelas del juicio) inferiores. De hecho, la proximidad del nervio dentario inferior al ápice de los cordales hace que esta intervención sea una de las que mayor riesgo de lesión nerviosa conlleva. Sin embargo, ese riesgo conocido obliga al profesional a extremar las precauciones y a realizar las pruebas diagnósticas necesarias antes de intervenir.
Causas del daño nervio dentario dental: cuándo hay negligencia
No toda lesión nerviosa tras un procedimiento dental constituye una negligencia. Existen complicaciones inherentes a determinadas intervenciones que pueden producirse aún con una técnica correcta. No obstante, la frontera entre complicación y negligencia depende de si el profesional cumplió con la lex artis, es decir, con el estándar de diligencia exigible. A continuación, analizamos los supuestos más frecuentes.
Falta de pruebas radiológicas previas. Antes de extraer un cordal inferior, el odontólogo debe realizar una ortopantomografía (radiografía panorámica) para evaluar la posición de la muela respecto al conducto mandibular. Cuando la radiografía muestra signos de proximidad entre la raíz y el nervio, el protocolo exige solicitar un TAC (tomografía computarizada de haz cónico o CBCT) para obtener una imagen tridimensional. Omitir estas pruebas constituye un incumplimiento grave de la lex artis. Por lo tanto, si tu dentista extrajo un cordal sin radiografía previa adecuada y sufrió una lesión nerviosa, existe un fundamento sólido para reclamar.
Técnica quirúrgica inadecuada. La extracción de cordales incluidos o semiincluidos requiere una técnica depurada: osteotomía controlada, odontosección cuando sea necesario y una manipulación cuidadosa para evitar el contacto con el paquete vasculonervioso. Una fuerza excesiva, un instrumental inapropiado o una planificación deficiente pueden provocar la sección, compresión o estiramiento del nervio. En particular, la fractura de la tabla lingual durante la extracción es un factor de riesgo conocido para la lesión del nervio lingual.
Lesión durante la colocación de implantes. Los implantes en la zona posterior de la mandíbula pueden lesionar el nervio dentario inferior si la longitud del implante excede la distancia disponible hasta el conducto mandibular. Una planificación implantológica correcta exige medir con precisión esa distancia mediante TAC y seleccionar un implante de longitud adecuada, dejando un margen de seguridad de al menos 2 mm. Además, la colocación debe realizarse con control de profundidad. Si el profesional no respetó estos protocolos, el daño nervio dentario dental resultante es atribuible a una mala praxis.
Anestesia troncular mal administrada. La anestesia del nervio dentario inferior se realiza mediante una inyección en la zona del foramen mandibular. Una técnica incorrecta puede provocar la punción directa del nervio, causando un daño que en algunos casos resulta irreversible. De hecho, algunos estudios asocian la neurotoxicidad de determinados anestésicos locales con lesiones nerviosas prolongadas, especialmente la articaína al 4%.
Síntomas y secuelas de la lesión del nervio dentario
Los síntomas de una lesión nerviosa varían en función de la gravedad del daño. La clasificación más utilizada distingue entre:
Parestesia: sensación de hormigueo, cosquilleo o adormecimiento en la zona afectada. Es el síntoma más frecuente y puede ser transitorio o permanente. Hipoestesia: disminución de la sensibilidad al tacto, la temperatura o el dolor. Disestesia: percepción anormal y desagradable ante estímulos normales, como dolor al contacto ligero. Anestesia: pérdida total de sensibilidad en la zona inervada, que puede afectar al labio, la barbilla o la lengua.
Las consecuencias funcionales son relevantes. La pérdida de sensibilidad en el labio inferior provoca dificultades para beber, mordeduras involuntarias y babeo. En consecuencia, el impacto estético y psicológico puede ser considerable. La lesión del nervio lingual afecta a la degustación, la masticación y el habla. Asimismo, el dolor neuropático crónico que acompaña a algunas lesiones puede resultar incapacitante.
En cuanto al pronóstico, las lesiones nerviosas por compresión o estiramiento leve suelen recuperarse de forma espontánea en un plazo de semanas a meses. Sin embargo, las secciones parciales o totales del nervio tienen un pronóstico reservado. Pasados seis meses sin mejoría significativa, la probabilidad de recuperación completa disminuye drásticamente. Por ejemplo, algunas publicaciones médicas sitúan la tasa de recuperación completa por debajo del 50% en lesiones severas del nervio dentario inferior.
Tus derechos ante un daño nervioso por negligencia dental
Si has sufrido una lesión nerviosa por una actuación dental negligente, el ordenamiento jurídico te reconoce el derecho a ser indemnizado. La base legal es doble: por un lado, la responsabilidad civil extracontractual del artículo 1902 del Código Civil; por otro, la responsabilidad contractual del artículo 1101, dado que la odontología se ejerce mayoritariamente en el ámbito privado.
Además, el artículo 8 de la Ley 41/2002, de autonomía del paciente, exige que el dentista te informe de los riesgos específicos de la intervención, incluida la posibilidad de lesión nerviosa. El consentimiento informado debe ser específico para el procedimiento, detallando las complicaciones más frecuentes y las alternativas terapéuticas. Si el profesional no te informó adecuadamente del riesgo de daño nervioso, la falta de consentimiento informado constituye un elemento de responsabilidad adicional.
La indemnización debe cubrir todos los daños: gastos médicos, lucro cesante, daño moral, perjuicio estético y secuelas permanentes. Se suele utilizar como referencia orientativa el baremo de accidentes de tráfico (Ley 35/2015), aunque el juez de lo civil no está vinculado por él. En DIMMAO somos especialistas en reclamaciones por negligencias médicas y podemos valorar tu caso sin compromiso.
Pasos para reclamar por daño nervio dentario dental
Si sospechas que tu lesión nerviosa se debe a una negligencia, sigue estos pasos para proteger tus derechos.
1. Acude a un neurólogo o cirujano maxilofacial. Lo primero es obtener un diagnóstico médico preciso de la lesión nerviosa. Solicita pruebas complementarias como una electroneurografía o electromiografía para objetivar el grado de daño. Por lo tanto, no esperes a que la sensibilidad vuelva por sí sola: cuanto antes se documente la lesión, más sólida será tu reclamación.
2. Solicita tu historial clínico completo. Pide a la clínica dental toda la documentación: historia clínica, radiografías previas y posteriores, consentimiento informado, informe quirúrgico y cualquier anotación del profesional. La Ley 41/2002 te garantiza el acceso a esta información en un plazo máximo de un mes. Asimismo, conserva las facturas de los tratamientos médicos derivados de la lesión.
3. Obtén un informe pericial. Un perito médico especializado en odontología o cirugía maxilofacial debe evaluar si la actuación del dentista se ajustó a la lex artis. El informe pericial analizará si se realizaron las pruebas diagnósticas necesarias, si la técnica fue adecuada y si el consentimiento informado cumplía los requisitos legales. Este dictamen es la pieza clave de cualquier reclamación.
4. Reclamación extrajudicial. Envía un burofax a la clínica dental y a su aseguradora detallando los hechos, la documentación que respalda tu reclamación y la indemnización que solicitas. En muchos casos, la aseguradora ofrece una negociación para evitar el litigio. No obstante, no aceptes la primera oferta sin asesoramiento legal especializado.
5. Demanda judicial. Si la vía extrajudicial no da resultado, puedes interponer una demanda civil ante el juzgado de primera instancia. El plazo de prescripción es de cinco años para la acción contractual (artículo 1964 del Código Civil) y de un año para la extracontractual (artículo 1968.2). Recuerda que el plazo se computa desde que se estabilizan las secuelas, no desde la fecha de la intervención.
Preguntas frecuentes sobre lesiones del nervio dentario
¿La parestesia tras extraer una muela del juicio siempre es negligencia? No necesariamente. La lesión del nervio dentario inferior es un riesgo conocido de la extracción de cordales inferiores, especialmente cuando están en contacto con el conducto mandibular. Sin embargo, la negligencia existe cuando el profesional no realizó las pruebas diagnósticas necesarias, no informó del riesgo específico o utilizó una técnica inadecuada. En definitiva, lo determinante es si se cumplió la lex artis.
¿Cuánto tiempo debo esperar antes de reclamar? No existe un plazo mínimo de espera para reclamar, pero sí conviene esperar a que el pronóstico se estabilice. Los especialistas consideran que, si pasados seis meses no hay recuperación significativa, el daño puede ser permanente. De hecho, el cómputo del plazo de prescripción se inicia cuando se conoce el alcance definitivo de las secuelas.
¿Puedo reclamar si el consentimiento informado mencionaba el riesgo de lesión nerviosa? Sí, si la lesión se produjo por una actuación negligente. El consentimiento informado cubre los riesgos inherentes al procedimiento cuando se realiza correctamente. No exime al profesional de los daños causados por una técnica deficiente o una planificación inadecuada. Por ejemplo, si el dentista no solicitó un TAC cuando la ortopantomografía mostraba proximidad entre el cordal y el nervio, la negligencia es independiente del consentimiento firmado.
¿Qué indemnización puedo obtener? La cuantía varía según la gravedad de la lesión y las secuelas permanentes. Una parestesia permanente del labio inferior puede valorarse como un perjuicio estético y funcional significativo. Además, se indemnizan los días de incapacidad, los gastos médicos, el daño moral y el lucro cesante si la lesión ha afectado a tu actividad profesional. Las indemnizaciones por lesión nerviosa dental suelen oscilar entre 10.000 y 60.000 euros, dependiendo de la entidad de las secuelas.
Conclusión: protege tus derechos ante el daño nervio dentario dental
El daño nervio dentario dental es una de las complicaciones más graves de la práctica odontológica. Cuando se produce por falta de pruebas diagnósticas, una técnica inadecuada o una ausencia de información al paciente, tienes todo el derecho a reclamar una indemnización que compense los daños sufridos. Además, el plazo de prescripción de cinco años en la vía contractual te da margen para preparar bien tu reclamación.
En DIMMAO contamos con abogados especializados en negligencias médicas y odontológicas. Analizamos tu caso, coordinamos la pericial médica y te acompañamos durante todo el proceso. Si has sufrido una lesión nerviosa tras un tratamiento dental, contacta con nosotros para una valoración sin compromiso.








