Síndrome compartimental y responsabilidad sanitaria
Estudiamos reclamaciones cuando un síndrome compartimental no se diagnosticó a tiempo y el paciente quedó con secuelas permanentes.
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Síndrome compartimental no diagnosticado
Nos ocupamos en DIMMAO de casos en los que un síndrome compartimental agudo —tras una fractura tibial, un traumatismo por aplastamiento o el uso de yesos demasiado apretados— no fue identificado por sus signos clínicos típicos (dolor desproporcionado, parestesias, palidez, palpación tensa del compartimento), retrasando la fasciotomía descompresiva.
Cuando la descompresión llega tarde, el músculo y el nervio sufren un daño isquémico irreversible que puede derivar en contractura de Volkmann, mionecrosis con rabdomiolisis, déficit funcional permanente o amputación.
Sostenemos reclamaciones por fasciotomía tardía, alta hospitalaria con yeso compresivo y omisión de la medición de presiones intracompartimentales, en Osakidetza y clínicas privadas.
¿Es indemnizable el daño?
Lo es cuando la sospecha clínica imponía vigilancia estrecha y descompresión urgente, y el paciente permaneció horas sin reevaluación mientras el cuadro evolucionaba.
Importa documentar la cronología asistencial detallada, demostrar la pérdida de oportunidad de fasciotomía y respaldar la pretensión con un peritaje en cirugía ortopédica o vascular.
Procedemos si el peritaje confirma la negligencia. Si no, se le explica.
Pruebas que importan para el estudio
Son útiles el informe de urgencias, los registros del miembro afectado, las mediciones de presión y los partes quirúrgicos.
Si carece de alguno de estos documentos, le orientamos sobre las gestiones necesarias para conseguirlo.
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