Infección quirúrgica postoperatoria: cómo reclamar


Abdomen of a patient with white abdominal bandages and medical monitors in ICU

La infección quirúrgica postoperatoria es una de las complicaciones más temidas tras cualquier intervención. Cuando se produce por un fallo en los protocolos de prevención del hospital, no tienes por qué asumir las consecuencias. En este artículo te explicamos qué es la infección del sitio quirúrgico, cuándo constituye negligencia médica y cómo puedes reclamar una indemnización por los daños sufridos.

Qué es la infección del sitio quirúrgico

La infección del sitio quirúrgico (ISQ) es aquella que se produce en la zona de la incisión o en los tejidos manipulados durante una operación. Según los criterios del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), se considera infección quirúrgica postoperatoria cuando aparece en los 30 días siguientes a la cirugía, o en el plazo de un año si se implantó material protésico (prótesis de cadera, rodilla, material de osteosintesis, mallas, etc.).

Las ISQ se clasifican en tres niveles según su profundidad. La infección incisional superficial afecta únicamente a la piel y al tejido subcutáneo.

La incisional profunda alcanza la fascia y el músculo.

La infección de órgano o espacio compromete las cavidades u órganos manipulados durante la cirugía. En consecuencia, la gravedad y las secuelas varían enormemente según el tipo de infección.

En España, la tasa de infección quirúrgica postoperatoria oscila entre el 2% y el 5% de las intervenciones, aunque varía según el tipo de cirugía y las condiciones del paciente. Las cirugías contaminadas o sucias presentan tasas significativamente superiores a las cirugías limpias. Sin embargo, incluso en cirugías limpias, una infección puede indicar un fallo en los protocolos de prevención.

Factores de riesgo y profilaxis de la infección quirúrgica postoperatoria

Los factores de riesgo de la ISQ se dividen en dos grandes grupos: los relacionados con el paciente y los relacionados con el procedimiento quirúrgico. Entre los factores del paciente destacan la diabetes mal controlada, la obesidad, el tabaquismo, la inmunodepresión y la desnutrición. Entre los factores quirúrgicos se encuentran la duración prolongada de la intervención, la contaminación del campo operatorio, la hipotermia intraoperatoria y la técnica quirúrgica deficiente.

La profilaxis antibiótica preoperatoria es la medida preventiva más eficaz. Consiste en la administración de un antibiótico por vía intravenosa en los 60 minutos previos a la incisión quirúrgica. La elección del antibiótico, la dosis y el momento de administración están protocolizados según el tipo de cirugía. De hecho, la omisión de la profilaxis antibiótica cuando está indicada es uno de los fallos más frecuentes y mejor documentados en las reclamaciones por infección quirúrgica.

Otras medidas preventivas obligatorias incluyen la preparación correcta de la piel del paciente, el mantenimiento de la normotermia durante la intervención, la correcta esterilización del instrumental quirúrgico, la ventilación adecuada del quirófano con filtros HEPA y el control del tráfico de personas en la sala de operaciones. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso del listado de verificación quirúrgica (checklist) en todas las intervenciones, una herramienta que ha demostrado reducir las complicaciones, incluidas las infecciones.

Cuándo una infección quirúrgica postoperatoria es negligencia

La distinción entre una complicación previsible y una negligencia médica es la clave de estas reclamaciones. La infección quirúrgica postoperatoria puede ser un riesgo inherente a la cirugía, recogido en el consentimiento informado. Sin embargo, cuando la infección se produce por un incumplimiento de los protocolos de prevención, el riesgo deja de ser inevitable y se convierte en un daño evitable imputable al centro sanitario.

Los supuestos de negligencia más frecuentes son los siguientes. La falta de profilaxis antibiótica cuando estaba indicada, o su administración fuera del tiempo correcto (demasiado pronto o demasiado tarde respecto a la incisión). La contaminación del quirófano por esterilización deficiente del instrumental, filtración inadecuada del aire o exceso de personas en la sala. El incumplimiento de la técnica quirúrgica estéril, como no cambiar guantes tras un contacto contaminante o no utilizar campos estériles adecuados.

También constituye negligencia el fallo en el seguimiento postoperatorio. El cirujano y el equipo de enfermería deben vigilar la herida quirúrgica durante el postoperatorio para detectar signos tempranos de infección: eritema, calor local, supuración, fiebre o dehiscencia de la herida. Un retraso en el diagnóstico de la infección puede permitir su progresión a formas más graves, como abscesos profundos o sepsis. Por lo tanto, la omisión de las revisiones postoperatorias o la infravaloracín de los síntomas es un fundamento habitual de reclamación.

No obstante, la carga de la prueba presenta matices importantes. En la sanidad pública, la reclamación se basa en la responsabilidad patrimonial regulada en la Ley 40/2015, donde basta demostrar el funcionamiento anormal del servicio. En la sanidad privada, se aplica la responsabilidad civil del Código Civil, y puede existir una inversión de la carga probatoria cuando los hechos están bajo el control exclusivo del profesional sanitario (doctrina del res ipsa loquitur).

Derechos del paciente con infección postoperatoria

Si has sufrido una infección quirúrgica postoperatoria por negligencia, tienes derecho a ser indemnizado por todos los daños derivados de ella. La indemnización debe cubrir varios conceptos. Los gastos médicos incluyen el coste de los tratamientos antibióticos, las reintervenciones quirúrgicas necesarias para limpiar la infección, las curas especializadas y la rehabilitación posterior.

El perjuicio personal abarca los días de hospitalización adicionales, los días de baja laboral y las secuelas permanentes. En particular, las infecciones profundas que afectan a prótesis articulares pueden requerir la retirada del implante, meses de tratamiento antibiótico y una nueva cirugía de revisión, con las consiguientes secuelas funcionales. Asimismo, el daño moral derivado del sufrimiento, la incertidumbre y la pérdida de calidad de vida también es indemnizable.

Tienes derecho a acceder a toda la documentación clínica relacionada con tu intervención, conforme a la Ley 41/2002 de Autonomía del Paciente. Esto incluye el parte quirúrgico, la hoja de anestesia, los registros de enfermería, los protocolos de profilaxis antibiótica, los resultados de los cultivos microbiológicos y el listado de verificación quirúrgica. Un abogado especializado en negligencias médicas te ayudará a identificar qué documentos son relevantes para tu caso.

Pasos para reclamar por infección quirúrgica postoperatoria

El proceso de reclamación requiere una estrategia bien planificada. Estos son los pasos que te recomendamos seguir.

1. Recopila la documentación clínica. Solicita tu historia clínica completa al hospital. Presta especial atención al parte quirúrgico (técnica utilizada, duración, incidencias), la hoja de profilaxis antibiótica (fármaco, dosis, hora de administración), los cultivos de la herida y los informes de seguimiento postoperatorio. En consecuencia, cualquier laguna en la documentación puede jugar a tu favor, ya que el hospital tiene la obligación de llevar un registro completo.

2. Obtén un informe pericial médico. Es la prueba más importante de la reclamación. El perito debe ser un cirujano de la misma especialidad que analice si se cumplieron los protocolos de prevención de la ISQ: profilaxis antibiótica, preparación del paciente, condiciones del quirófano, técnica quirúrgica y seguimiento postoperatorio. Además, debe pronunciarse sobre si la infección era evitable con una práctica clínica correcta.

3. Valora la vía de reclamación. Si la cirugía se realizó en un hospital público, la vía es la reclamación de responsabilidad patrimonial ante la Administración sanitaria (plazo de un año). Si fue en un centro privado, la vía es la demanda civil por daños y perjuicios. En ambos casos, la reclamación previa extrajudicial suele ser el primer paso recomendable.

4. Cuantifica la indemnización. La valoración del daño se realiza conforme al baremo de tráfico por analogía, teniendo en cuenta los días de perjuicio personal básico y particular, las secuelas funcionales y estéticas, los gastos futuros y la pérdida de ingresos. No obstante, las indemnizaciones por infección quirúrgica postoperatoria son muy variables: desde importes moderados en infecciones superficiales resueltas sin secuelas, hasta cantidades elevadas cuando la infección obliga a retirar una prótesis o provoca secuelas graves.

5. Negocia o acude a juicio. Muchos hospitales y aseguradoras prefieren llegar a un acuerdo extrajudicial para evitar el coste y la publicidad de un juicio. Sin embargo, si la oferta no es razonable, la vía judicial es el único camino para obtener una indemnización justa. En definitiva, un abogado con experiencia en negligencias médicas sabrá qué estrategia es la más adecuada en cada fase.

Situaciones específicas y preguntas frecuentes

¿Puedo reclamar si firmé el consentimiento informado? Sí. El consentimiento informado recoge los riesgos inherentes a la cirugía, pero no exime al hospital de su obligación de cumplir los protocolos de prevención. Si la infección se produjo por un fallo en esos protocolos, el consentimiento no protege al centro. Por ejemplo, que un paciente acepte el riesgo general de infección no significa que acepte una infección causada por instrumental mal esterilizado.

¿Y si la infección apareció semanas después del alta? Muchas infecciones quirúrgicas postoperatorias se manifiestan días o semanas después de la cirugía, especialmente las infecciones profundas y las asociadas a implantes. El criterio temporal (30 días o un año con prótesis) permite vincular la infección con la intervención. Además, los cultivos microbiológicos permiten identificar el germen causal y determinar su origen probable.

¿Qué ocurre si la infección obligó a retirar una prótesis? Es uno de los supuestos más graves. La retirada de una prótesis articular infectada implica al menos dos cirugías adicionales (retirada y reimplantación), semanas de tratamiento antibiótico intravenoso y meses de rehabilitación. Las secuelas suelen ser permanentes. En particular, estos casos suelen dar lugar a indemnizaciones significativas.

¿Cómo distingo una complicación previsible de una negligencia? La complicación previsible se produce a pesar de que el equipo médico hizo todo lo correcto. La negligencia se produce porque el equipo médico no hizo algo que debía hacer o lo hizo mal. De hecho, solo un perito médico especializado puede establecer esta distinción con rigor, analizando si se cumplieron o no los estándares de buena práctica clínica.

Conclusión: reclama por tu infección quirúrgica postoperatoria

Una infección quirúrgica postoperatoria puede transformar una cirugía rutinaria en una experiencia devastadora. Cuando esa infección se produce por un fallo en los protocolos de prevención, tienes todo el derecho a exigir una compensación por los daños sufridos. No aceptes que te digan que «estas cosas pasan» sin antes investigar si el hospital cumplió con su obligación de protegerte.

En DIMMAO somos abogados especializados en negligencias médicas en Bilbao y tenemos amplia experiencia en reclamaciones por infecciones quirúrgicas. Analizamos tu caso sin compromiso y te decimos con honestidad si tu reclamación tiene viabilidad. Contacta con nosotros y da el primer paso para defender tus derechos.


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