Negligencia médica en el parto: qué es y cómo reclamar


Hospital delivery room with medical bed, monitors, and surgical lights

Si has sufrido o sospechas que tu hijo padeció una negligencia médica parto, necesitas saber que tienes derecho a reclamar. Cada año, cientos de familias en España se enfrentan a lesiones neonatales que podrían haberse evitado con una atención obstétrica adecuada. En este artículo te explicamos qué se considera negligencia durante el parto, cuáles son las causas más habituales y qué pasos debes seguir para obtener una indemnización justa.

Contexto: por qué se producen negligencias en el parto

El parto es un proceso fisiológico que, sin embargo, requiere una vigilancia constante por parte del equipo médico. Cuando esa vigilancia falla o las decisiones clínicas no se ajustan a los protocolos establecidos, pueden producirse daños graves tanto en la madre como en el recién nacido. De hecho, la obstetricia es una de las especialidades con mayor número de reclamaciones por mala praxis en España.

Los hospitales, tanto públicos como privados, están obligados a garantizar que el parto se desarrolle conforme a la lex artis, es decir, siguiendo las prácticas médicas aceptadas por la comunidad científica. Además, los protocolos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) establecen pautas claras sobre monitorización fetal, indicaciones de cesárea y uso de instrumentación. Cuando estos estándares se incumplen, estamos ante una posible negligencia.

Por lo tanto, no toda complicación durante el parto implica negligencia. La clave está en determinar si el profesional sanitario actuó conforme a lo que cualquier médico competente habría hecho en las mismas circunstancias. Sin embargo, cuando existe un error evitable que causa un daño, nace el derecho a indemnización.

Negligencia médica parto: causas más frecuentes

Las situaciones que con mayor frecuencia dan lugar a reclamaciones por negligencia médica parto son variadas, pero comparten un denominador común: una actuación médica que se aparta de los protocolos establecidos. A continuación, te detallamos las más habituales.

Uso incorrecto de fórceps o ventosa. La instrumentación obstétrica debe emplearse siguiendo indicaciones precisas. Un uso excesivo de fuerza, una mala colocación del instrumento o su aplicación sin indicación real pueden provocar lesiones graves en el bebé, como fracturas craneales, parálisis del plexo braquial o hemorragias intracraneales. Además, la madre puede sufrir desgarros perineales severos.

Falta de monitorización fetal. El registro cardiotocográfico (RCTG) permite detectar signos de sufrimiento fetal durante el parto. No obstante, cuando el equipo médico no realiza esta monitorización o no interpreta correctamente sus resultados, el bebé puede sufrir una hipoxia prolongada que derive en encefalopatía hipóxico-isquémica o parálisis cerebral.

Retraso en la práctica de cesárea. Existen situaciones de emergencia, como el prolapso de cordón umbilical, el desprendimiento prematuro de placenta o el sufrimiento fetal agudo, que exigen una cesárea urgente. En consecuencia, cualquier demora injustificada en la toma de esta decisión puede tener consecuencias devastadoras para el neonato.

Administración inadecuada de oxitocina. La oxitocina sintética se utiliza para inducir o acelerar el parto, pero su administración debe realizarse con control estricto. Un exceso de oxitocina puede provocar hiperestimulación uterina, lo que reduce el aporte de oxígeno al feto. De hecho, numerosas reclamaciones tienen su origen en una inducción mal controlada.

Falta de atención a signos de alarma. Por ejemplo, la presencia de meconio en el líquido amniótico, alteraciones en la frecuencia cardíaca fetal o una dilatación estancada son señales que requieren una respuesta inmediata del equipo obstétrico.

Lesiones habituales derivadas de una mala praxis obstétrica

Las consecuencias de una negligencia durante el parto pueden ser temporales o permanentes. Entre las lesiones más graves que afectan al recién nacido se encuentran las siguientes:

Parálisis cerebral infantil. Provocada generalmente por una falta de oxígeno prolongada durante el parto. Se trata de una lesión irreversible que afecta al desarrollo motor y, en muchos casos, también al cognitivo. Además, requiere tratamientos y cuidados de por vida.

Lesiones del plexo braquial. La parálisis braquial obstétrica se produce por una tracción excesiva sobre el hombro del bebé durante el parto, especialmente en casos de distocia de hombros. Puede afectar a la movilidad del brazo de forma parcial (parálisis de Erb-Duchenne) o total. Si te interesa profundizar, puedes consultar nuestra página sobre negligencias médicas.

Encefalopatía hipóxico-isquémica. Se produce cuando el cerebro del bebé no recibe suficiente oxígeno. Las secuelas varían desde problemas leves de aprendizaje hasta discapacidades severas. No obstante, la gravedad depende del tiempo de hipoxia y de la rapidez de la intervención médica.

Fracturas óseas. Las fracturas de clavícula o de húmero pueden producirse por maniobras bruscas durante un parto instrumentado. En particular, son frecuentes cuando se recurre a fórceps sin la técnica adecuada.

Tus derechos como paciente ante una negligencia en el parto

La legislación española reconoce el derecho de los pacientes a recibir una asistencia sanitaria conforme a la lex artis. Cuando este estándar se incumple y se produce un daño, tienes derecho a una indemnización que cubra todos los perjuicios sufridos. El artículo 1902 del Código Civil establece la obligación de reparar el daño causado por culpa o negligencia.

Si el parto tuvo lugar en un hospital público, la reclamación se canaliza a través de la vía de responsabilidad patrimonial de la Administración, regulada en la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público. En este caso, no es necesario demostrar culpa individual del médico, sino que basta con acreditar que el servicio público no funcionó correctamente.

Por el contrario, si el parto se produjo en un centro privado, la reclamación se dirige contra el profesional y/o la entidad sanitaria por la vía civil. Además, en ambos casos puedes ejercer la acción penal si consideras que la conducta fue especialmente grave. Te recomendamos consultar a un abogado especialista en derecho civil para valorar tu caso.

Asimismo, la Ley 41/2002 de autonomía del paciente te garantiza el derecho a acceder a tu historia clínica completa, un documento fundamental para fundamentar cualquier reclamación.

Cómo reclamar por negligencia médica parto: pasos a seguir

Si sospechas que tú o tu bebé habéis sido víctimas de una mala praxis durante el parto, estos son los pasos que debes seguir para iniciar tu reclamación:

1. Solicita la historia clínica completa. Este es el primer paso imprescindible. La historia clínica, el partograma, los registros cardiotocográficos y los informes de alta son las pruebas fundamentales. Tienes derecho a obtener una copia íntegra conforme al artículo 18 de la Ley 41/2002.

2. Obtén un informe pericial médico. Un perito especializado en obstetricia debe analizar la documentación clínica y determinar si la actuación médica se ajustó a la lex artis. Sin embargo, no cualquier médico puede hacer esta valoración: necesitas un especialista en la materia.

3. Consulta con un abogado especializado. La complejidad de estas reclamaciones exige un abogado con experiencia específica en negligencias médicas. En DIMMAO contamos con un equipo que conoce tanto la vertiente jurídica como la médica de estos casos.

4. Reclamación previa administrativa (hospital público). Si el parto fue en la sanidad pública, debes presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial ante la Administración sanitaria correspondiente. El plazo es de un año desde que se estabilizaron las secuelas o desde que se tuvo conocimiento del daño.

5. Demanda judicial. Si la vía administrativa no prospera o si el centro es privado, el siguiente paso es interponer una demanda judicial. Por lo tanto, contar con un buen informe pericial y una documentación clínica completa será determinante para el éxito de la reclamación.

Preguntas frecuentes sobre negligencia médica en el parto

¿Cuál es el plazo para reclamar? En el ámbito de la sanidad pública, el plazo general es de un año desde la estabilización de las secuelas. En la vía civil, el plazo de prescripción es de cinco años conforme al artículo 1964 del Código Civil. No obstante, en casos de menores, estos plazos pueden verse modificados, por lo que conviene consultar cuanto antes.

¿Qué indemnización puedo recibir? La cuantía depende de la gravedad de las secuelas. En casos de parálisis cerebral, por ejemplo, las indemnizaciones pueden superar el millón de euros, ya que incluyen gastos de tratamientos, adaptaciones, cuidados futuros y daño moral. Además, se valoran los perjuicios sufridos por los progenitores.

¿Toda complicación en el parto es negligencia? No. El parto conlleva riesgos inherentes que, incluso con una actuación médica correcta, pueden materializarse. La negligencia existe cuando el daño se produce por un error evitable, es decir, cuando el médico no actuó como habría actuado un profesional diligente en las mismas circunstancias.

¿Necesito un perito médico? En la práctica, sí. El informe pericial es la prueba más relevante en este tipo de procedimientos. De hecho, sin un informe que acredite la relación entre la actuación médica y el daño, resulta muy difícil que prospere la reclamación.

Conclusión: no dejes pasar el tiempo si sospechas de una negligencia

La negligencia médica parto puede marcar la vida de una familia para siempre. Si tu bebé sufrió lesiones durante el nacimiento y crees que la atención médica no fue la adecuada, es fundamental que actúes con rapidez. Los plazos de prescripción corren en tu contra y las pruebas se deterioran con el tiempo.

En DIMMAO, abogados especializados en negligencias médicas en Bilbao, analizamos tu caso sin compromiso. Contamos con peritos médicos especializados en obstetricia y una dilatada experiencia en reclamaciones por daños en el parto. No tienes que enfrentarte a esto solo.

Contacta con nosotros y te asesoraremos sobre las opciones legales disponibles en tu caso concreto.


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