Incumplimiento excusable y la alteración sobrevenida de las circunstancias

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El derecho contractual, como parte intrínseca de nuestras vidas, tiene como uno de sus principales baluartes el principio de “pacta sunt servanda”, es decir, los contratos están para ser cumplidos. Pero, ¿qué sucede cuando el incumplimiento obedece a un impedimento o suceso ajeno a nuestro control? En este artículo, desglosaremos dos conceptos claves para entender estos supuestos: el incumplimiento excusable y la alteración sobrevenida de las circunstancias.

Incumplimiento excusable: un vistazo al artículo 1105 del Código Civil

El artículo 1105 del Código Civil (CC) señala que, fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo declare la obligación, nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables. En otras palabras, si el incumplimiento es producto de un evento inesperado e inevitable (conocido como caso fortuito o fuerza mayor), el deudor puede quedar exento de responsabilidad.

Aunque el CC distingue entre la imposibilidad que libera del deber de cumplir y la que libera de responsabilidad civil, la jurisprudencia ha tendido a interpretar que ambos supuestos requieren que el suceso sea imprevisible e inevitable.

Sin embargo, y como apuntaba Pantaleón Prieto, esta norma exoneradora de responsabilidad no libera totalmente al deudor. El deudor podría seguir siendo responsable si actúa de manera dolosa o negligente, si el suceso se genera en su ámbito de control o si, aun siendo inevitable, el deudor ha asumido sus consecuencias en la distribución de riesgos contractual.

La alteración sobrevenida de las circunstancias: reflexiones sobre el artículo 1209 del PMCC

Por otro lado, cuando las circunstancias cambian de manera imprevista después de celebrar el contrato, podemos hablar de alteración sobrevenida de las circunstancias.

Aunque nuestro derecho distingue entre la imposibilidad originaria y la sobrevenida, tanto la doctrina mayoritaria como la jurisprudencia han superado esta distinción y aplican a ambas el régimen de incumplimiento previsto para la sobrevenida. Es aquí donde cobra importancia el artículo 1209 del Proyecto del Código Mercantil (PMCC).

Según el PMCC, cuando las circunstancias cambian de forma extraordinaria e imprevisible, el contratante al que no le sea razonablemente exigible que permanezca sujeto al contrato, puede pedir su revisión e incluso su resolución.

Cláusula “rebus sic stantibus”: un recurso excepcional

A pesar de la claridad de estos preceptos legales, la aplicación de la cláusula “rebus sic stantibus” por nuestros Tribunales ha demostrado ser excepcional. Esta cláusula permite modificar o incluso extinguir el contrato cuando han ocurrido cambios imprevistos que rompen el equilibrio contractual.

Esta cláusula sólo es aplicable cuando no puede deducirse que el riesgo derivado del cambio de las circunstancias esté asignado a una de las partes. Además, nuestros Tribunales han sido cautelosos en no abrir la puerta a una revisión judicial generalizada de los contratos.

Los artículos 1105 del CC y 1209 del PMCC brindan una solución ante casos de incumplimiento excusable y alteración sobrevenida de las circunstancias. Sin embargo, es crucial recordar que la aplicación de estos preceptos no se realiza de manera automática, sino que requiere una evaluación detallada de cada caso concreto. Los contratos son el pilar de nuestras relaciones comerciales y, en aras de la seguridad jurídica, su ruptura debe ser la última opción.