El caso que hoy compartimos pone de relieve cómo, incluso en ausencia de atestado policial, es posible acreditar un accidente de tráfico y alcanzar una solución favorable. La intervención de los profesionales de DIMMAO Abogados permitió reconstruir lo ocurrido y lograr una indemnización relevante para la persona afectada, a quien agradecemos la confianza depositada desde el inicio.
Un accidente sin atestado pero con pruebas claras.
La perjudicada circulaba en motocicleta cuando un turismo impactó contra ella, golpeando directamente su pierna y provocando su caída. Aunque no existía atestado, los informes médicos iniciales recogían la dinámica del siniestro, donde se reflejaba el impacto del vehículo sobre la motocicleta. Este tipo de documentación resulta clave cuando no hay intervención policial.
Lesiones de gravedad desde el primer momento.
La víctima fue trasladada a urgencias con un cuadro de politraumatismo, destacando una grave lesión en la pierna. Las pruebas confirmaron una fractura de fémur, una de las lesiones más incapacitantes en accidentes de tráfico, que exigió tratamiento quirúrgico inmediato y seguimiento prolongado.
Una evolución médica compleja y prolongada.
El proceso de recuperación se extendió durante largo tiempo, con varias intervenciones quirúrgicas de por medio.
Secuelas que condicionan la vida diaria.
Como consecuencia del accidente, la afectada presenta secuelas permanentes, con limitaciones funcionales y ciertas dificultades para realizar actividades cotidianas. La pericial médica acreditó también un impacto relevante en su calidad de vida y en su capacidad laboral .
La clave: Una pericial sólida y bien enfocada.
Ante la ausencia de atestado, el éxito del asunto radicó en la correcta construcción de la prueba, especialmente mediante un informe pericial exhaustivo, que permitió acreditar el nexo causal y cuantificar adecuadamente todos los perjuicios conforme al baremo de accidentes de tráfico.
Acuerdo con la Aseguradora y resultado final.
Tras la correspondiente reclamación, se alcanzó un acuerdo con la Aseguradora que evitó la vía judicial, garantizando una compensación ajustada a la realidad del daño sufrido.
Una indemnización acorde a la gravedad del caso.
El asunto se cerró con una indemnización total de alrededor de 190.000€, reflejo de la gravedad de las lesiones, el largo proceso de recuperación y las secuelas derivadas del accidente.










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